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Cómo proteger las obras durante el verano
arteseguro :: Junio 2026
El verano es sinónimo de luz, viajes, exposiciones al aire libre y cambios de rutina. Sin embargo, para las obras de arte, esta época del año también puede representar una serie de riesgos que conviene tener en cuenta. Tanto si hablamos de una colección privada como de una pieza decorando una vivienda habitual o una segunda residencia, las altas temperaturas y las condiciones ambientales pueden afectar a su conservación.
En ArteSeguro sabemos que proteger una obra de arte no consiste únicamente en asegurarla frente a un robo o un accidente. También implica conocer los factores que pueden deteriorarla con el paso del tiempo.
El calor, un enemigo silencioso
Las elevadas temperaturas pueden provocar alteraciones en numerosos materiales artísticos. La madera puede expandirse o contraerse, los lienzos pueden tensarse o deformarse y determinados adhesivos o barnices pueden sufrir modificaciones que afecten al aspecto original de la obra.
Aunque estos cambios suelen ser graduales, sus efectos pueden llegar a ser permanentes si las condiciones no son las adecuadas.
La humedad: tan peligrosa como el calor
Durante los meses estivales es habitual el uso intensivo de sistemas de aire acondicionado, especialmente en viviendas, galerías y espacios expositivos. Los cambios bruscos de temperatura y humedad pueden resultar especialmente perjudiciales para pinturas, esculturas, documentos históricos y obras realizadas sobre papel.
Mantener niveles estables de humedad relativa es una de las principales recomendaciones de los especialistas en conservación.
Cuidado con la exposición directa al sol
La luz solar aporta vida a los espacios, pero puede convertirse en una amenaza para muchas obras de arte. La radiación ultravioleta acelera el envejecimiento de pigmentos, textiles y materiales orgánicos, provocando pérdidas de color y deterioros difíciles de revertir.
Una obra situada junto a una ventana puede sufrir daños significativos incluso sin que sus propietarios sean conscientes de ello.
Vacaciones y segundas residencias
Durante el verano muchas personas pasan largas temporadas fuera de su residencia habitual. Esto implica que las obras de arte pueden permanecer semanas sin supervisión o en inmuebles con menor actividad y vigilancia.
Además de revisar las medidas de seguridad, es recomendable comprobar que las piezas estén correctamente inventariadas y que su cobertura aseguradora se encuentre actualizada.
El transporte estival de obras
Los meses de verano también concentran numerosos movimientos de obras para exposiciones temporales, ferias y eventos culturales. El transporte especializado resulta fundamental para evitar daños derivados de golpes, vibraciones o condiciones climáticas extremas durante el trayecto.
Una correcta planificación logística y una cobertura específica para el transporte son aspectos esenciales para preservar el valor de las piezas.
La mejor protección combina prevención y seguro especializado
La conservación preventiva es el primer paso para proteger cualquier obra de arte. Pero incluso adoptando todas las precauciones posibles, existen riesgos que no pueden eliminarse por completo.
Por ello, contar con un seguro especializado permite que coleccionistas, artistas, galeristas y amantes del arte disfruten de sus obras con la tranquilidad de saber que están adecuadamente protegidas.
Porque el verano está para disfrutarlo. Y el arte, para conservarlo en las mejores condiciones durante todo el año.
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